19 de julio de 2018

Juliet



Busco, al fin y al cabo, lo que no tengo.
Busco el calor de un cuerpo a mi lado,
el cariño humano de cada caricia.

Busco lo que a veces contigo, tengo.
Busco lo que me das, a cada minuto.
Muchas veces te busco a ti.

A veces, busco aún más allá,
en el vacío.
A veces sólo quiero oscuridad.

Me busco a mi mismo y no me encuentro.
Busco el calor que no sé darme en nuevos besos.
Busco en el juego la estabilidad,
y en la estabilidad busco el juego.

Busco tus labios,
me quedo quieto.

Busco tus rodillas,
tus muslos,
tu cuello.

Busco que me encuentres y me des todo.

El encuentro que no quiero tener.
El encuentro que mataría todo.
Y aún así, lo necesito,
lo quiero,
lo busco.

Estás aquí.
Y no te encuentro.

Estoy aquí.
Y no me encuentro.


27 de enero de 2018

Teoría de la distorsión




He sentido como pasaba el tiempo:
al ritmo de encerrarme en mí y no salir,
al ritmo de la oscuridad.

Buenos días, espejo, un día más.
Buenos días, viejo amigo.
Esta vez estamos solos.

¿Cómo me miras ésta mañana?

¿Sigues enfadado?

Yo sí.



Ahora mis ojos son grises,
y ya no me pierdo en ellos.
Anoche conseguí incluso sonreír.

Pero estoy vacío.
Y esta vez, no es un decir.
Y estoy solo. Y no sé estar solo.

Tengo miedo.
De lo que me hace el espejo cuando nadie mira.

Tengo miedo de mí,
de lo que pienso, cuando nadie escucha.

Tengo miedo de la distorsión,
de los recuerdos mal armados,
de verme como me veo a veces.

Quiero encontrarte.
Quiero decirte que no sé quien soy.
Quiero enseñarte mi sentencia.

Que me digas cómo soy,
porque yo ya no lo sé.




Muero al pensar que el tiempo no cura las heridas.
Al pensar que no soy capaz de ponerme las vendas
si eso significa cerrar los ojos en el intento.

Los tengo abiertos, quiero tenerlos.
Quiero saber, quiero aprender.
Pero sólo veo oscuridad.
Sólo oigo preguntas.
Sólo siento soledad.
Sólo tiemblo.
Sólo espero.




He dado mil vueltas a tus palabras.
Tanto, que no sé si esto es realidad,
o sólo estoy mareado.

Cuando giras, el dolor se difumina.
Y se extiende.

Se convierte en lineas paralelas e indefinidas,
te da vueltas, y no lo entiendes.

Sabes que parar en seco sólo te haría caer, 

así que sigues girando,
aun sabiendo que la caída será más dura al terminar.




Últimamente soy más de lo que siento.
Y eso que no soy nada.

Soy un monólogo interior constante.
Una conferencia de las que nunca acaban.
Una clase eterna de técnicas de autotortura.

Ahora soy un experto en mí mismo.
Me conozco, siempre lo he hecho.

Y por eso, tengo miedo a estar sólo.




16 de enero de 2018

Entre llamas



Creo que ha llegado el día
de dejar de arañarme tus recuerdos,
y volver a vivir.

Me he mirado al espejo
y sólo he visto oscuridad.
Pero eso se irá limpiando.

Me he mirado a los ojos
y sólo he visto suciedad.
Pero eso se irá alejando.


He aprendido a querer.
A no romperte en mil pedazos.
Y a recordarte sin sufrir.

He aprendido a caer,
a llorar sin entenderlo,
y a dormir sin descansar.

He aprendido a comprender
lo que siempre estuvo quieto
y no pude recoger.




Llegaste.

Como la cosa más necesaria para respirar.

Fuiste la luz y fuiste el túnel, fuiste la fuerza para andar.

Fue fugaz.

Pero te quedaste.


Fuiste las sonrisas de medianoche, los nervios, fuiste el azar.

Fuiste nada.

Fuiste mucho.


Y no pude ser tanto,
no pude entenderte,
no pude ser yo.

Fui la cosa que más odio,
fui lo que quise aniquilar.
Fui lo que ninguno de los dos vimos en mí.



Te largaste.

Me dejaste con preguntas, con miedo.

Con el vértigo en la sangre, con las dudas en la piel.

Me dejaste sin saber si merecía volverte a ver.


No sé como pensarme,
no sé cuánto hice mal.

Quise morir, y quise escapar,
quise evitar que todo fuese tan mal.

Quise tener la fuerza
para poder echarte de menos
y sólo encontré vacío.
-y tu olor rodeando mi cuarto
y yo rodeando mi miedo
y el miedo rodeándome a mí.-



Y yo sólo dándome vueltas
sin poder parar de girar.

Encontré alguna respuesta.
Encontré alguna vez la razón.
Encontré escalofríos en la oscura habitación.


Te encontré cuando me buscaste.

Me buscaste, y yo te encontré.


Pero aún así,
quemaste Madrid.




22 de noviembre de 2017

Frío




¿Recuerdas,
cuando pasabamos un invierno
sin temblar las penas
una vez cada noche?


Hace frío en esta habitación a 70 grados
de ti.


No se si estás,
o si quieres verme,
o si estoy sólo y a oscuras.
Pero te siento.

Y tiemblo.
Y el vaho nubla los cristales
y la realidad retumba
y cada segundo pasa más y más lento.

Y me congelo, y te espero,
y el ritmo está cada vez más quieto.



Salgo a pasear de nuevo.
Las calles llenas de Madrid
nunca fueron un gran abrigo.
Frío yo, frío Madrid, fríos los corazones.

Fría capital de muertos vivientes
con maletas de cuero y trajes grises.

4 de noviembre de 2017

Al oído.

Bailemos al ritmo de un secreto.

Te lo diré al oído,
Especiado de sonrisa,
Confesando que te escribo un poema
Porque sé que los odias.

Con suerte me leerás tranquila,
Contenta, cansada, despierta.
Esperando a mirar cómo duermo.
Con las pausas donde tocan.

Con suerte, estaré a tu lado,
Esperando a recibir un suave beso
De despedida o de quédate más,
Sabiendo que querré hacerlo.

Vamos a querernos a escondidas,
A jugar a las mordidas
A quedar secos y gastados.

Vamos a querernos a escondidas,
A ahuyentar las pesadillas,
A perdernos por tu cuarto.

Bailemos al ritmo de tu falda,
De tu más bonita ropa interior.

Bailemos ignorando las miradas,
Y miremos más dentro, al corazón.

29 de abril de 2017

Cuentos de medianoche para cuerpos extraños.

Buenos días, Poesía:

Voy a leerte un cuento.

Nunca te hablé de nuestra historia.

Te conocí vestido de joven e ignorante;
Y tú, tímida, me besaste por primera vez.
Mas no volví a encontrarte en las caricias,
De pronto, nacías en otros labios.

Y esos labios eran tan distantes
Que por mucho que se acercaban
Nunca llegué a tocarlos.

Y yo, amante de lo imposible,
Amante del dolor y de las caídas,
Pero sobre todo, amante de ti,
Te escribí mil poesías.

Mientras no las leías, los días pasaban
Y yo bailaba bajo tu lluvia
Y me empapaba en tus ojos azul cielo.

Eras gigante.
La más hermosa, infinita,
e incomprendida poesía.
Esa eras .

Y cada vez que te retrataba,
Te pintaba un rostro distinto
Pero todos eran .

Compleja, completa, infinita poesía.
En las manos de un cobarde.
De un artista encadenado aún
A pasiones enterradas bajo reglas.

Y un día,
de no entenderte, marchaste.
Y no te volví a ver.

A veces me llamas.
A veces te ries de mi.
A veces me odias.
Y yo, "a siempres", te quiero.

Y te busqué durante vidas
Revolviendo entre tus versos,
Encontrando mil caras distintas.

Y todas son .
Incompleta.
Imperfecta.
Perdida.

Repleta de espejos rotos,
Como un gran rompecabezas
Sin ninguna solución.

Fuiste inexperta.
Fuiste inocente.
Fuiste vestida de fuego.
Y más tarde, de luna.

Y te encontré lejana,
Te encontré en la tierra.
Te encontré perfecta e imposible.

Pero estabas rota, de nuevo.
Tus estrofas eran oscuras.
No eras tú en otro cuerpo.
Era sólo yo, frente a un espejo.

Pude viajar mil leguas,
Pude saltar mil charcos,
Y pude encontrar tus más bonitos trazos.

Fuiste de pasión,
Y de bailar pegados.
Fuiste la primera y la última
Que logró encerrarme.

Hoy me miras, y te escribo.
Puedo ver si hoy ya rimas.
Pero que no te encuentro.

Y aún te busco, Poesía.
Pintada de negro, mirando a la luna.
Vestida de blanco, y bailando.
Pero como en Noviembre, eternamente tú.

Una vez pude evitarte.
Dejé de escribirte a verso suelto
Y empezaron las tormentas.

Poesía, te volviste un huracán de versos.
Me lanzaste a la más oscura inspiración
Y me arrancaste cada estrofa
Como se saca el corazón.

Y volviste a no quererme.
Volviste hueca.
Volviste con miedo de hacerlo.

Volviste en esta confusión trágica.
Me dejaste con tu rasgo más tembloroso.
Y me aferro a tu recuerdo, Poesía.
Esperando a que regreses algún día.

27 de abril de 2017

Viento (E-3)

Te vas convirtiendo en humo
Y algo en mi quiere seguirte dibujando.

Tus pupilas se han distorsionado
En un esperpéntico agujero negro
Que absorbe tu antigua luz
Y te deja lejana e inacabada.

No sé trazarte los rasgos
Te encuentro oscura y arremolinada
Y ya no entiendo tu arte,
Pero no quiero soltarte.

A tu último retrato
Le ha cambiado la sonrisa.
Ahora no es más que una mueca
De ironía, de rareza.

Ya no sé ni recordarte
Y duele

Pero estás aquí. No te has ido. Puedo mirarte. Podría así no olvidarte.
Dibujar tus curvas con caricias.
Pero sólo veo tu sombra.

Y al intentar pintarte,
Un espejo en blanco y negro:
Me siento sólo
Me quedo quieto
Me sangra el arte
Me sobra el aire.

Ojalá nunca rime mi más loca poesía.

24 de abril de 2017

Suspiro (E-2)


Suspiro.

Y sé,
Que si no devuelves las preguntas,
Es por miedo.

Miedo de ti, miedo de mí.
Miedo de tener las cosas claras.

Hoy te susurro un mensaje
En el que escribo un tímido y tembloroso "ayúdame"
Esperando que lo entiendas.

No mueves ficha, y es tu turno.
No piensas en la próxima jugada.
Ni siquiera sabes si jugar.
Y tengo miedo.

Miedo de ti, miedo de mí.
Miedo de salir ahí afuera.

Y tiemblo
Y te observo
Y respiras como una más
Pero sabes diferente.

Y aquí estoy,
Llamándote cobarde de forma injusta.
Siendo
Tan
Cobarde
De escribirte mil poemas
Y
no
decir
nada.

Porque lo sé:
Tengo miedo.
Estoy aterrado.
Y no se escapar.

Miedo de ti, miedo de mí.
Miedo de lo que pueda pasar.

Y tú estás bien y yo también
Y podríamos ser mundos
Podríamos ser libres
Podríamos olvidarnos
de lo de no poder volar.

Que si saltas
Te recojo.
Si no planeas.

Que si hablas
Yo te oigo.
Mientras lo hagas.

Que si rompes
Con el miedo
Sacas alas.

Hoy te he mirado y volvías a parecer hueca.
Y estabas hueca.
Y yo
Lo estaba
Ocultando.

Y suspiro.
Y pienso
Que ojalá no me quieras nada.

12 de abril de 2017

Hey-ho (E-1)

Hoy 
Me encuentro rodeado de musas
Que no me inspiran ni respiran.
Que yacen, sin convertir versos en magia. 

¿Y es esto vivir?
¿Es vivir si ninguna tiene tu nombre
Y cada vez que te pronuncio, me callas?

He sentido antes estas locuras,
He dormido sin tus besos
Incluso antes de probarlos.
Pero ahora duele un poco más hondo.

Ayer me mirabas con ojos huecos.
Estoy vacío, te dije;
Estoy vacía, dijiste;
Mientras me llenabas cada recoveco.

¿Y cómo puedo llamarte?
¿Cómo quererte sin hacerlo,
Si cada vez que te pronuncio, me callas?

Y si me escuchas, susurro
Que te tengo miedo, y me encanta.
Que sin ti no sé romper mis barreras
Que sin ti no sé por qué las pondría.

Hoy
Eres un remolino distante mientras me agarras
Y tiras de mi sin dejarme caer
Mientras me gritas que nunca debí acercarme.

Pero, ¿Cómo puedo yo escucharte?
¿Cómo puedo así recitarte,
Si cada vez que te pronuncio...

me callas?

6 de septiembre de 2016

Regreso al País de las Maravillas.

Creo que ya es tiempo
de ir cerrando las heridas:
Esta noche mirabas al cielo
y me pediste una estrella.

Esta noche yo miraba tus ojos
y sabía que estaban allí estancados
todos los luceros que aún vuelan
y que a veces se caen y mojan tu almohada.

Y ahí estaba yo, cazando estrellas fugazes
y no dejándolas romperse.
Porque todo es posible
en este lejano País de las Maravillas.

Son las palabras y son las caricias,
son tus ritmos y tus rimas,
que me cierran cicatrices
y nos dejan ser felices.

Dirán las malas lenguas
que nuestra felicidad es un carro en el fango
con las ruedas girando, sin ir a ningún sitio.
Y podría dar mil vueltas, si es contigo.

Hoy, mirabas al cielo y me pediste el universo
y sabes que te lo regalaría por un beso,
que por un abrazo,
convertiría mi corazón en galaxia
y la haría volar sobre tu pelo,
y la haría viajar hasta tu casa
y que me contase como es eso de mirarte.

Hoy me pediste que me quedase
cuando nunca pensé en marchar.

29 de julio de 2016

Eternamente tú.

Tras esta hibernación
cogeré las cenizas que me queden
y polarizaré mis emociones por ti una vez más.

Has ardido como los truenos que nunca quisiste escuchar.
Has electrizado cada uno de mis poros
con tu fuego interno al apagarlo.

Y no hay más notas para adornarte
ni más melodías para, poco a poco, desnudarte.
Hoy te vistes de silencio y de no volver a mirarme.


Recuerdo cuando me cogías de la garganta
y afinabas mis desperfectos
como quien toca un arpa sobre mis cuerdas vocales.

Mientras yo no sabía que decir
y me ahogaba en tus caricias
me cantaste que eras hielo y yo tinieblas.

Que yo te miro y mientras, tú tiemblas.
Que tú y yo volvimos desde el espacio
y llegamos a la tierra con nada más que letras.

Recogí las letras y dibujé tu nombre
y te llamé poesía, y te llamé tormenta,
te llamé de mil runas y tú siempre fuiste tú.

Y eternamente tú.


Ayer bailamos pegados el ritmo de tus caderas
y acabamos agotados y congelados;
y pensé, si esto es lo que sienten los cometas al volar.

Me he equivocado siguiendo tus huellas dactilares
y he tropezado con tus arañazos,
cayendo sobre tu pecho en triple tirabuzón.

Y en el calor de tu torso he encontrado
el paraíso de tus curvas
y sobretodo, la suavidad de tu piel.

Porque sea cual sea tu nombre hoy
Yo seguiré siendo yo
Y tú seguirás siendo tú para mi.

Y eternamente tú.

25 de julio de 2016

Ficción a ciegas

Buenos días.
Aunque sean las dos de la madrugada
Y siga sin saber ni donde estoy.
Buenos días.

O al menos eso aparentas tú.

Hoy me miro en el espejo y no me digo nada
Miro la pantalla, y no veo nada
Y estoy vacío.

Y es jodidamente raro estar vacío.
Sí.
Jodida mente.

Y esta vez no es la música,
y esta vez no es el alcohol
Es esta vela que ilumina
otra noche de ficción.

Y la verdad es que echo de menos las tormentas,
Y aun así no quiero verlas.

Hoy he visto a tres estrellas rebeldes
bailar al son de la contaminación:
algo ciegas, algo sordas,
pero siempre en Do mayor.

Y si el invierno queda lejos
mucho más la tentación,
esta noche no es penumbra
es más luz y más acción.

Y ahora paran e iluminan
y me miran con atención.
Y me gritan,
que estás lejos
que ellas se irán con el Sol.

Y yo tiemblo y te busco
Y veo que tenían razón:
Que hace tiempo que te fuiste.

Y te dejaste esta canción.

4 de julio de 2016

Luz

Entonces, oscuridad.
Y después llegaste tú.

Un destello entre tus brumas,
que con lluvia me curaste las heridas,
y me hiciste darme cuenta
de que daba igual, si esto se inunda.

Eres esa tormenta de nubes blancas
Que siento que sólo quiero cerrar los ojos
y sentirte.
Y mojarme con tu humo.

Y mientras tú vuelas con el viento,
yo me dejo llevar y nunca llego
a rozar las estrellas, y siempre me caigo.
Y siempre termino mirando tu rastro.

Y son tus rayos de palidez.
Y son tus relámpagos de hielo.
Y es contigo con quien primero es la luz.
Y luego el tiempo. Y luego el ruido.

Contigo sólo seré una nube pasajera,
una ráfaga de viento, que nunca llega.
El chico que cuando está triste te observa
Y aunque no lo creas, le diluyes las penas.

Y por eso serás mi tormenta,
la de luz y calor, la de frío y veneno.
La que siempre queda demasiado lejos.
La que viene, arrasa, y se queda dentro.

1 de julio de 2016

A dudas, penas.

No sé si es el calor de estas estrellas
o tu curiosa forma de doler lento
pero esta noche, puedo dormir tranquilo
seguro, que no a tu pesar.
No eres de las que no me dejaría hacerlo.

Lo peor, es que ya he invertido varias noches en tus pupilas,
que se difuminan rápido entre recuerdos y fantasías,
pero ya sabes lo que dicen.

Sí, eso, lo que dicen.

Que no vas a volver en realidad,
que ambos lo sabemos,
que ya te has ido,
y esto es todo teatro.

Y que no lo arregla ni la más infinita poesía.

Y hoy, por fin, duermo tranquilo.
Hoy, por fin, sueño un día más
con esos besos que aún no me diste.

Ni siquiera el mismo diablo lo haría mejor.

En tu país de las maravillas.

Deja de ocultarte y empieza a volver a volar;
que a ti el otoño no te dejó caer como a las demás
y este invierno ya se hace demasiado largo.

La nueva primavera me ha vuelto a traer una musa de ojos claros
en la que no puedo pensar hasta verano
sin que me ardan los pulmones de llenarme de su humo.


Y cada vez que veo, –Pienso en ti–,
a las bandadas de pájaros que escapan del sol en su último aleteo,
desarrollando su caótica coreografía al atardecer
del contaminado cielo de Madrid,
no me siento tan ateo, cada vez que te recuerdo.

Y pienso en ti. Créeme, que pienso en ti,
y lo sabe hasta la distancia.

Porque es que esta musa tiene "eso",
tiene esos ojos claros mirándote tras un beso,
tiene esas negras pupilas, clavándose muy dentro,
y esa maldita obsesión, de estar tan cerca...
Y tan lejos.

Y ahora tengo tus zapatos.

Si tanto arte no puede ser cantado
Si recitarte esta maldita poesía
Es oler el sabor de la desdicha;
Es comer del dolor de lo olvidado.

Es que no tengo que decir
A tus ojos de metal:
Si ese humo es mortal,
Mírame y hazme morir.

Y a cada paso que tu das
Le escribiría una canción
Sin letra y sin adiós
Si bailamos al compás.

Si tanto arte no puede ser cantado.
Si esperar a que tu vengas
Es caminar mas de mil leguas
Y al mirar atrás, ver que nada he andado.

Marfil

Y si tu no dices nada,
La trasera de mi alma
Se abrirá de par en par
Y saldrán oscuras alas
Recortadas para ti.

Se hundirá entre mis huesos,
Hará añicos el marfil
Mientras tú y yo, huecos
Nos miramos sin decir

Que no salgo, y sigo preso.
Que amaría hasta morir
Por que tú me des tus besos,
Por que bailes para mi.

21 de febrero de 2016

tunglið

Latiendo como dos pájaros
en este bucle de amor y de humildad.
Volando por los aires, viendo
el mundo que deseamos ver arder.

Dando vueltas en el oscuro infinito,
fingiendo que podemos seguir más
y cayendo en este árido y vasto vacío,
huyendo de morir como se huye de la vida
cuando ya no queda nada que decir.

Decir, que en el fondo me has manchado
con tus locas luces y tu mirarme sin ellas.
Y lo peor es que ya no sé si te escribo
o sólo siento que estás lejos sobre un papel.

Quiero que vuelvas a reflejarte en la luna
y me digas que todo esto acabará.
Que te vayas a medio beso
y me dejes con las dudas
de si al marchar pensaste en volver.

He borrado ya mil veces tu verso definitivo
Y siempre vuelve a aparecer contigo.

Y ahora tiemblo al escuchar tu nombre
Y recuerdo
que tú nunca supiste el mío.

19 de febrero de 2016

"Las malditas golondrinas"

Malditas golondrinas
Que no vuelven nunca más.

Me faltas. Me faltas completamente
No es solo que no estés
Es que necesito tenerte enfrente.

La música se distorsiona si no estás,
La verdad
Es que para mi cómo que no se escucha.

Es gracioso quererte de vuelta
Cuando sé que nunca has venido,
Maldita golondrina.

La ciudad no es para ti.
Las calles son sólo para los extraños.
Y tú no haces más que conocerte.

Qué cobarde de no poder hacerlo yo.

18 de febrero de 2016

Fuego

Has venido a buscarme
Y me has encontrado.

Que ingenuo he sido
de pensarme cómo persona
Y no un trozo de carne
Que regala un poco de calor si apetece.

Qué gilipollas de pensar
Que te importaba, algo.
Mínimamente algo.

Que te jodería perderme.

Pero claro, soy veneno.
Puedes tragarte todo el que quieras
Por mi, como si te ahogas en él.

Me he hartado de tu falda.
De tu falta de comunicación propia
Y de tus suposiciones en mi contra.

Basta ya de gilipolleces,
Así me robabas la poesía,
Y la sangre, A litros.

Más vampira no has podido ser
Que hasta después de irte
Acabas de robarme la sonrisa.

Gracias. Por hacer como que escuchabas.
Has tirado la bomba que montaste
La primera vez que quedamos.

No has parado de pensar en cómo acabar.
Cómo caer y no hacerte daño,
Y que la culpa sea mía.

Claro, como siempre.

Gracias, ya no me faltan excusas
Para no volver a mirarte.