29 de julio de 2016

Eternamente tú.

Tras esta hibernación
cogeré las cenizas que me queden
y polarizaré mis emociones por ti una vez más.

Has ardido como los truenos que nunca quisiste escuchar.
Has electrizado cada uno de mis poros
con tu fuego interno al apagarlo.

Y no hay más notas para adornarte
ni más melodías para, poco a poco, desnudarte.
Hoy te vistes de silencio y de no volver a mirarme.


Recuerdo cuando me cogías de la garganta
y afinabas mis desperfectos
como quien toca un arpa sobre mis cuerdas vocales.

Mientras yo no sabía que decir
y me ahogaba en tus caricias
me cantaste que eras hielo y yo tinieblas.

Que yo te miro y mientras, tú tiemblas.
Que tú y yo volvimos desde el espacio
y llegamos a la tierra con nada más que letras.

Recogí las letras y dibujé tu nombre
y te llamé poesía, y te llamé tormenta,
te llamé de mil runas y tú siempre fuiste tú.

Y eternamente tú.


Ayer bailamos pegados el ritmo de tus caderas
y acabamos agotados y congelados;
y pensé, si esto es lo que sienten los cometas al volar.

Me he equivocado siguiendo tus huellas dactilares
y he tropezado con tus arañazos,
cayendo sobre tu pecho en triple tirabuzón.

Y en el calor de tu torso he encontrado
el paraíso de tus curvas
y sobretodo, la suavidad de tu piel.

Porque sea cual sea tu nombre hoy
Yo seguiré siendo yo
Y tú seguirás siendo tú para mi.

Y eternamente tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario