Creo que ya es tiempo
de ir cerrando las heridas:
Esta noche mirabas al cielo
y me pediste una estrella.
Esta noche yo miraba tus ojos
y sabía que estaban allí estancados
todos los luceros que aún vuelan
y que a veces se caen y mojan tu almohada.
Y ahí estaba yo, cazando estrellas fugazes
y no dejándolas romperse.
Porque todo es posible
en este lejano País de las Maravillas.
Son las palabras y son las caricias,
son tus ritmos y tus rimas,
que me cierran cicatrices
y nos dejan ser felices.
Dirán las malas lenguas
que nuestra felicidad es un carro en el fango
con las ruedas girando, sin ir a ningún sitio.
Y podría dar mil vueltas, si es contigo.
Hoy, mirabas al cielo y me pediste el universo
y sabes que te lo regalaría por un beso,
que por un abrazo,
convertiría mi corazón en galaxia
y la haría volar sobre tu pelo,
y la haría viajar hasta tu casa
y que me contase como es eso de mirarte.
Hoy me pediste que me quedase
cuando nunca pensé en marchar.
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