16 de enero de 2018

Entre llamas



Creo que ha llegado el día
de dejar de arañarme tus recuerdos,
y volver a vivir.

Me he mirado al espejo
y sólo he visto oscuridad.
Pero eso se irá limpiando.

Me he mirado a los ojos
y sólo he visto suciedad.
Pero eso se irá alejando.


He aprendido a querer.
A no romperte en mil pedazos.
Y a recordarte sin sufrir.

He aprendido a caer,
a llorar sin entenderlo,
y a dormir sin descansar.

He aprendido a comprender
lo que siempre estuvo quieto
y no pude recoger.




Llegaste.

Como la cosa más necesaria para respirar.

Fuiste la luz y fuiste el túnel, fuiste la fuerza para andar.

Fue fugaz.

Pero te quedaste.


Fuiste las sonrisas de medianoche, los nervios, fuiste el azar.

Fuiste nada.

Fuiste mucho.


Y no pude ser tanto,
no pude entenderte,
no pude ser yo.

Fui la cosa que más odio,
fui lo que quise aniquilar.
Fui lo que ninguno de los dos vimos en mí.



Te largaste.

Me dejaste con preguntas, con miedo.

Con el vértigo en la sangre, con las dudas en la piel.

Me dejaste sin saber si merecía volverte a ver.


No sé como pensarme,
no sé cuánto hice mal.

Quise morir, y quise escapar,
quise evitar que todo fuese tan mal.

Quise tener la fuerza
para poder echarte de menos
y sólo encontré vacío.
-y tu olor rodeando mi cuarto
y yo rodeando mi miedo
y el miedo rodeándome a mí.-



Y yo sólo dándome vueltas
sin poder parar de girar.

Encontré alguna respuesta.
Encontré alguna vez la razón.
Encontré escalofríos en la oscura habitación.


Te encontré cuando me buscaste.

Me buscaste, y yo te encontré.


Pero aún así,
quemaste Madrid.




No hay comentarios:

Publicar un comentario