¿Recuerdas,
cuando pasabamos un
invierno
sin temblar las
penas
una vez cada noche?
Hace frío en esta
habitación a 70 grados
de ti.
No se si estás,
o si quieres verme,
o si estoy sólo y a
oscuras.
Pero te siento.
Y tiemblo.
Y el vaho nubla los
cristales
y la realidad
retumba
y cada segundo pasa
más y más lento.
Y me congelo, y te
espero,
y el ritmo está cada
vez más quieto.
Salgo a pasear de
nuevo.
Las calles llenas de
Madrid
nunca fueron un gran
abrigo.
Frío yo, frío
Madrid, fríos los corazones.
Fría capital de
muertos vivientes
con maletas de cuero
y trajes grises.
No hay comentarios:
Publicar un comentario