No sé si es el calor de estas estrellas
o tu curiosa forma de doler lento
pero esta noche, puedo dormir tranquilo
seguro, que no a tu pesar.
No eres de las que no me dejaría hacerlo.
Lo peor, es que ya he invertido varias noches en tus pupilas,
que se difuminan rápido entre recuerdos y fantasías,
pero ya sabes lo que dicen.
Sí, eso, lo que dicen.
Que no vas a volver en realidad,
que ambos lo sabemos,
que ya te has ido,
y esto es todo teatro.
Y que no lo arregla ni la más infinita poesía.
Y hoy, por fin, duermo tranquilo.
Hoy, por fin, sueño un día más
con esos besos que aún no me diste.
Ni siquiera el mismo diablo lo haría mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario