Eras como esa odisea
Que nunca me atreví a terminar.
O esos poemas que
No sé a quién escribo,
Pero que seguro te gustarían.
No sé. Eras la mecha
Entre las cortinas
Jugando a revolverse
Y huyendo de mi
Por querer estar conmigo.
Y yo ya no supe con quién jugaba
Si contigo o con tus entrañas.
Pero dicen que pegué fuerte.
Siempre me dijeron
Que apostarlo todo
Era una gran forma
De despedirse de ti mismo.
Y eso hice. Y dejé atrás a un yo
Que no terminaba de seducirme.
Y ahí se quedó, en tus labios.
Me dejó algo más libre.
Y más triste tal vez.
Pero las paredes aguadas
En lágrimas de desamor
Nunca fueron el mejor ibuprofeno.
Y me arrepiento.
De no haber podido darte
Otro tipo de remedio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario